actualmente, esta razon se basa en paradigmas que, en su mayoría, no se verbalizan. Es el resultado de la intuición y del diálogo con los clientes. Esta estrategia evitará, en gran medida, regresiones y catástrofes como la pérdida de un cliente. Pero tiene sus límites. No existe una escala clara contra la cual medir el progreso. Por lo tanto, KPIs pragmáticos como “¿cuántos usuarios se quejaron o elogiaron el cambio?” y “¿logró objetivos secundarios como una mejor rendimiento, etc.?” decidirán si un cambio fue un éxito o no.
El problema es: los usuarios potenciales y los clientes potenciales no pueden quejarse.
Una interfaz de usuario es como un idioma. Nuestra capacidad para entender este idioma está influenciada por la cultura en la que nos socializamos. Si no verbalizamos los paradigmas subyacentes que empleamos al crear estas interfaces de usuario, estaremos incrustando nuestra cultura en estos sistemas. Esto significa que serán fáciles de usar para personas como nosotros, pero no necesariamente para todos en general.
Beneficios que un sistema de diseño podría aportar desde una perspectiva abstracta:
Apariencia e interacción consistentes, manteniendo la familiaridad para el usuario, pueden reducir la dificultad de aprendizaje, los costos cognitivos y operativos, y mejorar la eficiencia del trabajo.
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Al tener categorías claramente definidas de componentes de interfaz de usuario, esta confusión entre componentes de “visualización de datos” y una acción de usuario (para la cual, por ejemplo, podría usarse un botón) no habría ocurrido. Si hubiera existido una página como esta donde se listaran todos los diferentes componentes de la interfaz de usuario y su propósito, se podría haber tenido una discusión racional. También sería bueno que estas discusiones se llevaran a cabo en público y no se comunicaran únicamente a través de mensajes de confirmación (commit messages) de Git.