Esta publicación es genial; aprecio que estés abriendo este tipo de diálogo y enriqueciéndolo con respuestas tan perspicaces.
Descubrí Internet en los años 90 y, aunque soy joven (!), me considero algo así como un veterano de la web. Estaba familiarizado con su filosofía original y, por mucho que me duela, veo su actual declive, lo cual coincide con los puntos nombrados planteados en esta discusión.
Dado cómo han ido las cosas en los últimos años y con cierta comprensión de los problemas subyacentes relacionados con la centralización y el control sobre los datos y la información, puedo vislumbrar dos escenarios posibles:
A) Discourse con muchas más funciones multimedia integradas, un formato de centro de actividades con comunidades interconectadas que vayan más allá del Discourse ID —que considero una iniciativa excelente, de no ser por los problemas que uno encuentra al intentar vincularse con los sistemas de autenticación de otras plataformas (SSO, OpenID, SAML o lo que sea).
Me imagino a Discourse manteniendo el propósito y el estatus que tiene hoy, como una herramienta utilizada tanto por particulares como por grandes corporaciones, que seguirían valorando los espacios de intercambio en foros de discusión.
B) Un Discourse que sea exclusivamente parte de la resistencia férrea, criptopunk por obligación y mantenido directamente por la comunidad, más descentralizado y con conexiones peer-to-peer (P2P) que aseguren su continuidad.
Como ocurre con los chats privados y los foros que evaden los algoritmos de búsqueda, los rastreadores web y la explotación de datos y contenidos generados por humanos para beneficio del puñado de instituciones que reciben inversiones de fondos financiados con deuda, un ciclo que parece interminable.
Esto puede sonar triste al principio, pero en realidad es todo lo contrario. Los libros con propósito y significado perduran durante miles de años. Al igual que el protocolo TCP/IP, el intercambio de archivos P2P y la necesidad del diálogo humano. Ambos escenarios mantienen a Discourse como un espacio de resistencia, salvo que uno es transparente/público y el otro está oculto/privado.